El Topo (Tinker Tailor Soldier Spy ) es una novela de espionaje escrita por John le Carré, publicada en 1974. El personaje principal es George “Smiley”, un servidor del del MI6 al que le han obligado a retirarse. Un tiempo después, un oficial de inteligencia alerta a su superior de la existencia de un agente infiltrado en la cúpula del “Circus”. Alertado el gobierno se pone en contacto con George Smiley para comenzar una operación externa, ajena a la cúpula del MI6, para descubrir e inutilizar al topo.
Smiley se encontrará navegando en paralelo a su propia vida, porque su vida, básicamente, ha sido el servicio, pero también es su talón e Aquiles, su desastroso matrimonio. El forma parte de una elite intelectual que desarrolló el contraespionaje inglés, una elite con vida propia ajena a su entorno y con una superioridad basada en el conocimiento desmedido de todo. Una elite fiel si, pero fiel ¿a qué?, porque aún partiendo de la base que formalmente todos saben quienes son los buenos y quienes son los malos en esas batallas, en la realidad, en lo profundo, no es así, su intelectualidad, su pensamiento les lleva a ir más allá, y será en cierta media, la justificación de su “traición”.
Pero también habla de la soledad, de lo solos que están todos, de la falsa camaradería, del poder, del abuso del poder, de las cloacas del estado, de la guerra anónima, de las ejecuciones, de los planes para las ejecuciones, de la crueldad del plan y de las consecuencias de la realización de los planes.
Smiley es un intelectual experto en múltiples idiomas, un hombre de la Casa, ha pensado y planificado muchas operaciones, el ha mandado cortadores de cabelleras, ha ido a repatriar agentes, ha ido a reclutarlos, sabe como mover las cosas y lo hace desde el autocontrol, desde el poder de la razón sobre la emoción. Muchas veces analizamos las acciones en las cloacas como ceremonias de la violencia y la crueldad por su resultado final, pero lo realmente cruel es el planteamiento y el uso de los violentos, del gen violento para llevar a cabo la violencia. Ha desarrollado una falta de empatía tal que podemos decir que la única sonrisa que tiene es la de su apodo.
La historia se vuelve verosímil por dos motivos fundamentales la existencia del caso los cinco de Cambridge, los topos del servicio secreto ruso, Blunt, Burguess y Philby, que pusieron en jaque la propia existencia del MI6 y la experiencia de Le Carré como miembro de dicho servicio en aquella época.
La novela es la primera en la que aparece Karla, el espejo de Control o si queremos la cabeza de la contrainteligencia sovietica.
El libro dio lugar a una serie de la BBC en 1979, Calderero, sastre, soldado, espía, el nombre de los apodos de las las figuras de ajedrez que Control tenía con la cara pegada de cada uno de los jefes del Circus y en la que faltaba el quinto investigado, Smiley. La serie es única, quizás una de las mejores series realizadas de todos los tiempos, y también una de las más olvidadas.
Dirigida por John Irvin y protagonizada por Alec Guinness y por un elenco de actores impresionantes, dividida en siete episodios inolvidables.
El formato de siete episodios permitió explicar con mas detenimiento más cantidad de la trama del libro, asumir la historia en su globalidad. Irvin un cineasta que tiene buena parte de su obra basada en filmes de acción, logra hacerse con una historia trepidante con un ritmo lento un ritmo lento, un ritmo que cuente la historia y que logra crear una gran película de acción. Lo importante no es el resultado, la muerte, la violencia, lo importante es cómo se llega y cómo los agentes operativos no tienen margen están atados a lo que les han marcado. La interpretación espectacular de Guinness, que con su registro hierático siempre nos está recordando su objetivo: resolver la situación, limpiar el Circus. Y no es su gesto, es su gesto y la mirada, todo neutro sin ofrecer la más mínima empatía ni a los que le vemos la cara, ni a los que le ven a el, los otros personajes, saben que va de verdad y que va con todo.
Muchos años después, en 2011, Tomas Alfredson firma la película El Topo (Tinker Tailor Soldier Spy) y Gary Oldman es Smiley.
La película parte de un guión muy pulido con una gran concreción, acotando la historia tan larga, pone todo el énfasis en las sensaciones y en el ambiente para que el espectador rellene el resto y se ponga en el lugar, y lo consigue. Son 127 minutos de puro cine. Oldman es también Smiley que su actuación nos lleva a lo mismo que pensamos de él en cualquiera de los otros dos caminos. Pero la película va al grano, a la esencia a darnos esos tirones para que nuestra imaginación nos lleve dónde ella nunca lo va a poder hacer por metraje. Todo eso junto a una fotografía de luz fría, de una decorados y una ambientación que te hacen vivir en los 70, nos hace viajar con la historia, el ritmo lento y firme de los acontecimientos llevado por el protagonista, Smiley, Oldman.
Pero lo que mas me impacta es el final, la Canción de La Mer cantada por Julio Iglesias es el fondo que va cerrando todas las tramas, sin una palabra, sin un letrero, solo imágenes y todo se cierra, eso es cine y es espectacular. Y nunca jamás podrás oír la canción y pensar en el final de la película.
Llegados a este punto la pregunta ¿Qué historia está mejor contada? No tiene respuesta porque es una misma historia resuelta de tres maneras distintas, y las tres son sublimes, no hay una mejor que otra, hay tres historias trepidantes espléndidamente contadas conforme a el ritmo que han establecido.
El libro una vez que lo empiezas no lo puedes dejar, pero no es una lectura frenética es una lectura en la que participas en la acción y en la que el ritmo te hace ser cuateloso intentando ver todas las aristas que la trama te va presentando.
La serie, explica con detenimiento, la historia del libro en gran medida, pone el énfasis e las imágenes y en la interpretación. también el ritmo se adecua para contarla, solo hay que dejarse llevar y engrasar en ella por el ritmo narrativo y por Smiley, es decir por Guinnes.
La película pues es mas mas reducida, esta conectado todo y a cuando la ves te da todas las sensaciones que con las otras dos formas ha podido saborearlas con más tiempo, quizás como los menús de cocina de autor un pequeño bocado te transporta al total, no es un cocido en tres vuelcos, pero es un cocido y sabe a cocido.
Nunca comparo cosas que no son comparables, magnitudes distintas, si no que siempre analizo como se cuenta la historia y cómo se resuelve y si ha sido satisfactorio, es que ahí hay algo muy bueno, y en los tres casos es así.

